viernes, 20 de septiembre de 2013



En la densidad de la noche, los graznidos se diluyen en tu respiración pausada. 
Las voces que no hace mucho retumbaron en mis sienes, se silencian y deshacen entre las cálidas sábanas.
Somos dos extraños que se buscan a tientas en la oscuridad, aguardando que las pupilas se dilaten para regalarnos el milagro de una visión pseudo felina.
Y como gatos en el preámbulo de una historia no narrada, la piel se eriza y los quejidos se confunden y fusionan para crear la deliciosa melodía que envuelve el ritual crepuscular.
Son las ansias de permanecer en tu aliento, las que me mantienen sumergida en una paz inquietante.
Son tus manos delicadas y suaves, que restringen toda razón, para hacerme flaquear ante tus más básicos deseos. Porque mi voluntad es apenas una conjetura a esas alturas de la madrugada.

martes, 10 de septiembre de 2013



Morfeo insiste en raptarme.

Osa asegurar que en sus manos está la cura para el mal de amor.

Lo observo sigilosa entre las sombras con los ojos entreabiertos y la creencia infantil de haber engañado al amo y señor de mis noches de desvelos.

Intento dibujar su silueta con mis manos, pero se pierden en el letargo nocturno de cuatro paredes.

Sus años de oficio no son en vano. Un pestañear y me toma por las muñecas, cristalizando su etérea figura.

Silencio.

Reímos, coqueteamos, me embriaga. Lo reconozco en cada instante onírico de mis noches de vida, incluso aquellas que no recuerdo, pero huelen a él, a viento, a mar, a miedo, a llanto, a vacío.

Le ruego que no me suelte, adhiriéndome a sus extremidades hasta traspasar el límite de lo terrenal.

Fiel a su destino, no tarda en rodear mi cintura con su hálito de falsa muerte, provocando el anhelado trance.

sábado, 25 de febrero de 2012

 
Otro día más regalando sonrisas a extraños que devoran sus algodones tras grandes mordidas, tiñéndose la lengua con los tóxicos colorantes.
Para ellos, una experiencia inolvidable que plasman eternamente en una imagen digital.
Para él, una jornada laboral cualquiera, donde el hastío lo acompaña como una especie de sombra.

martes, 14 de febrero de 2012

¿En qué momento el amor se transforma en una prohibición?
Supongo que el límite de lo “sanamente” permitido se encuentra en el llamado “sentido común”.
Sin embargo, la prohibición a amar lo indefendible estimula en algun@s una cierta cuota de masoquismo puro, provocando incluso distorsiones acerca de la propia realidad.
Dentro de tal fantasía es imposible detener el amor que se rebalsa a través de los poros como saladas gotas de lluvia...
 

domingo, 9 de octubre de 2011

Ente

En mis entrañas crece la sensación de vacío. La imagino como un ente perverso que se apodera de mi voluntad, una sombra interna adherida con fuerza a la carne, un parásito sediento que no perdona.

Su puño derecho aprisiona a la alegría, desesperada por liberarse y volver a respirar. Mientras que en el izquierdo, enrollada y al punto de la asfixia, la esperanza se destiñe como un pedazo de tela de mala calidad que por primera vez toma contacto con el agua tibia.

Se hace cada vez más latente que nada es eterno, ni siquiera los tan amados recuerdos. Todo se ensambla para formar un círculo perfecto, el ciclo constante de la vida, donde el blanco inevitablemente se vestirá de luto en algún espacio de tiempo. Lo que alguna vez existió, muere y renace para dar continuidad infinita a los hechos.

Depositaré entonces la escasa fe que aún atesoro en la posibilidad que el maldito ente que continúa devorándome, aquiete su hambre pronto y vomite todo lo que me robó. Si la paciencia se agota antes de que eso ocurra, me veré forzada a utilizar otros medios para expulsar al demonio. Quizás una pócima mágica que aquiete el dolor.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Todo cambia, se invierte y transmuta a un estado casi opuesto. Desconcierta observar como se pisan la cola aquellos que ayer escupieron al cielo y hoy deben limpiarse la cara. Somos dueños de una verdad inventada que al amanecer se escabulle de nuestras sábanas abandonándonos porque fuimos incapaces de sostenerla.

Son días en que el diablo se vuelve santo y devoto de dios.
Y yo me invento una nueva vida e interpreto múltiples personajes que se desvanecen apenas Venus se hace visible en el cielo cada atardecer, insinuándome que ya es la hora de comenzar la elección de mi próximo papel.

domingo, 31 de julio de 2011

Las letras avanzan decididas por el laberinto dentro cual despertaron no hace mucho. Los callejones sin salida se encargan de espolvorear el camino con desesperanza y oscuridad, al tiempo que las esbeltas consonantes se unen a las laboriosas vocales transmutando en poderosas cadenas que barren con todo y cuyas estelas tatúan sobre el camino frases que se vuelven indelebles en instantes. Pronto, nadie podrá evitar los versos ni las dedicatorias. Ni siquiera el viento podrá echar al suelo el significado que se esconde detrás de cada palabra.

sábado, 26 de marzo de 2011



Es dolorosamente abrumadora la sensación de vacío cuando me desprendo.

Mejor es aferrarse a las vocales y consonantes de una frase mal dicha, dejándole el resto al vaivén de los días y el desdeñoso destino.

Cuando la sentencia final caiga sobre mí, habré perdido toda esperanza y dejaré de creer. Mientras tanto, camino serena al borde del precipicio sin miedo a caer. Lentamente apuraré el paso, esbozaré una sonrisa y comenzaré a correr. Quizás incluso me deje empapar por la próxima lluvia.

lunes, 7 de febrero de 2011

Sin ser pájaro, vuelo…
[Bendita contradicción que resquebraja prohibiciones absurdas]

Dulce es el sabor de la libertad.
Huele a tierra mojada,
sabe a despertar.

miércoles, 26 de enero de 2011

Las hojas abandonaron su mágica condición, convirtiéndose en verdosos adornos aferrados a las ramas, brotando como verdad pura e indeleble. Identidad inquebrantable que se alza firme repudiando el acto de renegar.
Por las noches, se observa de reojo una sombra antropomorfa que se esconde tras las cortinas; dos pestañeos para que un soplo de viento se aproveche del descuido y la desintegre en partículas absorbidas por la nada.
Se retoma el ciclo y la vida que tan bruscamente se detuvo tiempo atrás. Intención y acto coordinados perfectamente y en mutua sintonía.

martes, 28 de diciembre de 2010

El agua caliente provoca un leve descenso en su presión arterial, al tiempo que quema su piel. Unos cuantos minutos y se acostumbra a la sensación de ardor, tal como alguna vez  lo hizo con las frases denigrantes e insensatas. Le duele bastante menos estar sumergida en el infierno de un baño de tina que en la prisión de una mente enferma, tornándose extrañamente placentera la quemadura generada por el líquido espumoso en contacto con su cuerpo.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Stravinsky

En un mundo donde supuestamente los hijos no se regalan, una calurosa tarde de abril llegó a mis manos un recién nacido.
-¡Nuestro hijo!- dijimos tontamente al unísono, mirándonos como dos idiotas. Era fácil ser padres de quien sólo necesita treinta centímetros cúbicos de agua, cada dos semanas, para sobrevivir.

Stravinsky lo nombró su padre, porque en aquel entonces retumbaba en su cabeza la melodía de La consagración de la primavera y Pájaro de fuego. O quizás, simplemente, porque amaba la música.

Su ilusa madre, es decir yo, aunque ignorante en el tema de las notas, melodías y acordes, también viví un retumbar indescriptible de imágenes y sensaciones, imposibles de descifrar. Lo cierto es que se sentía demasiado bien, hasta que la decadencia del otoño dio paso a uno de los inviernos más tormentosos de los cuales tenía registro. Lástima que lo bueno dura poco.

En ocasiones el sol lograba salir dificultosamente por entre los nubarrones, dando la sensación de falsa paz, pero apenas se comenzaba a aquietar el corazón, volvían los chubascos, y con ellos, la humedad, penumbra e incertidumbre.
Es ilógico, pero mientras más distantes  y perdidos entre la niebla nos encontrábamos los simbólicos progenitores, parecía que Stravinsky crecía con mayor rapidez, como si quisiera darme un mensaje implícito con ese acto.

jueves, 18 de noviembre de 2010

treintayseisdías


Dos kilos menos, indirectamente proporcionales al dolor.
El pelo quince milímetros más largo.
De igual estatura porque dejó de crecer hace varios años.
Siete suspiros al día, algunos sin motivo aparente, el resto por causas que no vale la pena desarchivar.
Sobredosis diaria de agua de hierbas, ojalá cedrón o bailahuén.
Un recuerdo invocado por noche antes de lograr dormir; una pesadilla cada tres.
Miles de preguntas las 24 horas.
La misma sensibilidad y capacidad de asombrarse.
Intacta la inseguridad y verdadera entrega.
Inalterables las siempre bienvenidas ganas de reír.
Exacerbada la necesidad de borrar ciertos episodios, pero mucha paz cuando éstos, lenta y tímidamente,  comienzan a difuminarse, como un mal sueño.

Y un fanatismo y admiración declarados por la increíble capacidad que tienen las palabras para expulsar a los demonios.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Todo sigue igual…
Los negocios, el paseo peatonal, las personas, incluso ese tipo con cara de psicópata que todos los días pasea a su escurridizo huron, como si el tiempo se hubiese detenido en un segundo.
 Quizás ciertas situaciones son inalterables y se repiten una y otra vez sin que nos demos algo de cuenta
O simplemente no queremos tomar conciencia, hundiéndonos en la inercia de los días.
A veces queda la sensación de que existen dos, o incluso tres días iguales, calcados, desagradablemente idénticos.
Y fluctúo entre la cercanía y lejanía de mis propias frases ¿Será que necesito defenderme de los fantasmas y recuerdos grises? Que pregunta más estúpida, obviamente no quiero que esas imágenes me toquen.
A pesar de todo, hoy caminé libre por el mismo asfalto donde antes fui castigada por ser indeseable.

lunes, 8 de noviembre de 2010



Se respira libertad, a pesar de las cuatro paredes que me encierran.
Ya no se escucha el ruido de las cadenas arrastrándose porque desaparecieron con la luz.
El agua de lluvia se encargó de comenzar el ritual de sanación.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Insomnus

Aun pienso que las vigas de madera adheridas al techo podrían caer en cualquier momento sobre mí. No puedo parar de observarlas, como si inconscientemente quisiera que cayeran.
El silencio se hace insoportable a medida que corren los segundos, provocando una sensación detestable de hormigueo en mis oídos.
Quiero dormir y no puedo. Quiero sentir los párpados pesados y dejar de escuchar el silencio. Imposible.
Una pastilla, una hora y nada. Por instantes creo quedarme sorda, ya que no se escucha absolutamente nada alrededor.
Maldito letargo que no llega.
Malditos químicos que no actúan.
Me muevo dentro de la cama. Unos minutos de lado, otros de espalda, quedando nuevamente frente a las vigas que sobre mí se posicionan simétricas y paralelas.
Ahora el hormigueo en los oídos se disfraza de un pito agudo y punzante, pero se detiene a los pocos segundos.
Puedo advertir que la quinta viga me observa. Está justo sobre mi cuello. Si llegase a caer, actuaría cual guillotina. Mi cabeza lograría separarse de mi cuerpo gracias al corte perfecto de la enorme navaja de madera. Lógica y emoción disociadas por un acto casual.

Cinco minutos y se inicia el sueño. Mis párpados descendieron hasta cubrir por completo el iris. Al fin caigo inconsciente en las manos antojadizas del Sr. B, quien me prohíbe hablar de vigas asesinas y noches de insomnio.
Diez minutos más y comienza la pesadilla.

jueves, 28 de octubre de 2010

En una noche de febrero particularmente fría, se abraza a sí misma mientras camina descalza por una calle de superficies poco acogedoras. Necesitando de sabores dulces, se escabulle entre pasajes y recovecos en búsqueda de su ansiado y desconocido almíbar, ante la mirada de extraños personajes que la escudriñan hasta provocarle nauseas.
Cruza la calle hasta la otra vereda.
Un segundo y su boca imagina el sabor de lo dulce, inundándose de una exquisita sensación que sacia su necesidad en rápidos bocados. Otro segundo y la imagen se desvanece, luego de confirmar que la noche continúa igual de fría e inhóspita.
Tanto las lágrimas derramadas como las contenidas se anulan aguardando por delicados intentos de ser consoladas.

martes, 26 de octubre de 2010



Salto y rozo el cielo, caigo en dos pies y me vuelvo a impulsar hacia un vuelo que traspasa toda lógica.
El aire tibio me mece,  acurrucándome en sus brazos eternos, pero las nubes celosas me miran con desprecio. Pobres de ellas que no saben más que llorar.
Me poso sobre una muy blanca, que al instante se torna gris. Introduzco las manos y luego mi cuerpo entero, enredándose mi pelo con las ínfimas partículas de cristales de hielo, empapándome por completo, hasta congelarme.

Sabio es el viento que provoca su descenso con dulces y tiernos resoplos, hasta que el hielo se debilita y la nube estalla en llanto, dejándome caer convertida en gota.

domingo, 24 de octubre de 2010

Respiro

La turbiedad se aclara con cada respiro racional.
Siempre enemiga de toda objetividad, me acerco y cobijo en ella buscando su perdón por tantos años de indiferencia.
Vuelvo a nacer, a reconstruirme como persona, a ser alma independiente que se desprende de toda culpa.
Brota en primavera  la mujer que anhela, ríe y sueña despierta, dando inicio al ritual de sanación y olvido.